SALUD PUBLICA DE MEXICO 
     MAYO-JUNIO DE 1995, VOLUMEN 37, No. 3 
     PP. 264-275 
 
                                   INDICADORES Y NOTICIAS DE SALUD 
 
     TITULO: 
     INTOXICACION POR  PLOMO: DE  LA DETECCION  A LA  PREVENCION 
     PRIMARIA(*) 
 
     Nota del editor:  Por considerar de  interés para  nuestros 
     lectores, reproducimos este trabajo elaborado por el Comité 
     en  Salud  Ambiental  de  la  Academia  Norteamericana   de 
     Pediatría, publicado en Pediatrics 1993;92(1):176-183. 
 
     (*) Las recomendaciones contenidas  en esta publicación  no 
     implican  un  tipo  de  tratamiento  exclusivo  y   tampoco 
     constituyen  una  medida  única  de  atención  médica.  Las 
     variantes pueden resultar adecuadas, tomando en cuenta  las 
     circunstancias de cada caso. 
 
     Desde la última declaración de la Academia Norteamericana  de 
     Pediatría (ANP), en 1987, se ha avanzado considerablemente en 
     el  conocimiento  sobre  la   magnitud  y  severidad  de   la 
     intoxicación por plomo en la infancia.(1) 
 
     Hoy en día ha quedado demostrado que los niveles de plomo  en 
     sangre que  en  algún  tiempo  se  consideraron  seguros,  se 
     asocian  con  déficits  del  coeficiente  intelectual   (CI), 
     trastornos del comportamiento,  retardo en  el crecimiento  y 
     alteraciones de la audición.(2) De  hecho, de acuerdo con  el 
     Departamento de  Salud  y Servicios  Humanos  (Department  of 
     Health  and  Human  Services)  "el  problema  de  salud   más 
     importante en  niños  pequeños"(3)  es  la  intoxicación  por 
     plomo. La  velocidad  a  la que  se  produce  la  información 
     científica permite a  los médicos conocer  la importancia  de 
     los efectos de  los niveles  bajos de  plomo, modificando  la 
     práctica médica. 
 
     En los  últimos  30 años,  los  Centros para  el  Control  de 
     Enfermedades (CDC)  de  los  Estados Unidos  de  América  han 
     modificado la cifra de los  niveles de plomo en sangre en  la 
     cual ocurre  la intoxicación  por plomo,  pasando de  los  60 
     æg/dl en sangre completa en los años sesenta, a los 30  æg/dl 
     en 1975, y a los 25 æg/dl en 1985. 
 
     El lema de  los CDC en  1991 "  Prevenir la intoxicación  por 
     plomo en niños" recomienda  reducir el nivel de  intervención 
     comunitaria a 10 æg/dl, y establecer varios niveles de acción 
     (cuadro I).(2) En  1987, la ANP  postuló que  los niveles  de 
     plomo por arriba de los  25 æg/dl eran inaceptables para  los 
     niños. En  la  actualidad,  la  ANP  ha  establecido  que  el 
     desajuste de la función cognitiva empieza en los niveles  por 
     arriba de los 10 æg/dl,  aun cuando los síntomas clínicos  no 
     sean perceptibles. 

     Imagen 1
 
     Al final de los  setentas el promedio  de plomo en sangre  en 
     los niños norteamericanos  era de 16  æg/dl.(4) La media  del 
     nivel de plomo en sangre  de los niños en los Estados  Unidos 
     de América  ha  disminuido a  partir  de 1976  gracias  a  la 
     eliminación del plomo en la  gasolina(5) y a la reducción  de 
     los contenidos de este metal en los alimentos, de tal  manera 
     que ahora el nivel es de 4-6 æg/dl.(6) No obstante, se siguen 
     dando casos de intoxicación aguda por plomo y muchos niños se 
     encuentran todavía en alto riesgo de exposición. 
 
     La intoxicación  infantil por  plomo  se puede  prevenir.  En 
     enero de 1991, el  Servicio de Salud  Pública de los  Estados 
     Unidos (US Public Health  Service) lanzó un plan  estratégico 
     para erradicar  este  problema,  en el  cual  se  incluyó  un 
     análisis de  costo-beneficio.(7)  Esto constituye  un  cambio 
     fundamental  que  implica   pasar  de  la   detección  y   el 
     tratamiento primarios de los  niños expuestos, a darle  mayor 
     énfasis a la prevención de la exposición a plomo. Si bien  la 
     detección y el  tratamiento de los  niños intoxicados  siguen 
     siendo  esenciales,  la  identificación   de  la  fuente   de 
     exposición,  así   como   la   prevención   de   exposiciones 
     posteriores de  ese  niño  y de  los  demás,  en  el  futuro, 
     adquiere suma importancia. 
 
     En tanto los  niños no  se encuentren  en un  medio libre  de 
     plomo, la detección de plomo en sangre seguirá siendo  básica 
     para evitar padecimientos graves e invalidez en la población. 
     Los  pediatras  seguirán  teniendo  un  papel  clave  en   la 
     identificación, tratamiento y erradicación de la intoxicación 
     por plomo. 
 
     ANTECEDENTES 
 
     La intoxicación por plomo se  conoce desde la Antigedad.  En 
     el siglo II  a.C. Dioscórides, un  médico griego, afirmó  que 
     "el plomo hace que  se pierda la  cabeza".(8) En 1897,(9)  en 
     Brisbane,  Australia,  se  describió   por  primera  vez   la 
     intoxicación por plomo en niños  debida a pinturas a base  de 
     ese metal. La causa se asoció con los barandales pintados  de 
     los porches(10) y  en 1920 la  ciudad de  Brisbane emitió  la 
     primera acta orientada a prevenir la intoxicación por pintura 
     a  base  de  plomo.  En  los  Estados  Unidos  el  saturnismo 
     ocasionado por ese tipo de pintura se describió en la primera 
     década del siglo XX.(11)  Al principio se  pensaba que si  un 
     niño se recuperaba  de la  etapa aguda  del padecimiento,  no 
     habría secuelas.  En  1943  Byers  y  Lord(12)  refutaron  lo 
     anterior en su informe acerca de 20 niños que habían superado 
     la  intoxicación  aguda  por  plomo:  19  presentaban  claras 
     manifestaciones de  trastornos de  la conducta  o de  retraso 
     mental. Al principio de los  años setenta se llevaron a  cabo 
     diversos estudios para  analizar esta cuestión  a fondo y  en 
     algunos  se  pusieron  de  manifiesto  problemas   cognitivos 
     relacionados  con  el  plomo;  sin  embargo,  estos  estudios 
     resultaron polémicos.(13)  Desde entonces  se han  llevado  a 
     cabo investigaciones más sofisticadas y con mejores diseños y 
     existe consenso  general en  cuanto a  la relación  entre  la 
     intoxicación por plomo y las funciones cognitivas.(13) 
 
     EPIDEMIOLOGIA 
 
     La intoxicación por plomo no es un padecimiento exclusivo  de 
     niños pertenecientes a minorías étnicas o de bajos  recursos. 
     En 1984, año para el  cual se tienen disponibles las  últimas 
     estimaciones nacionales, el 17% de  los niños de los  Estados 
     Unidos tenía niveles de plomo en sangre por arriba de los  15 
     æg/dl.(14) Doce millones de niños vivían en casas con pintura 
     a base de plomo y seis millones más en viviendas  construidas 
     antes de 1940, en la época en que se utilizaba la pintura con 
     mayores concentraciones de  dicho metal.  En el  caso de  los 
     niños  blancos,  el  7%  de  los  que  habitaban  las   zonas 
     residenciales de nivel económico más elevado y el 25% de  los 
     procedentes de comunidades más pobres tenían niveles de plomo 
     sanguíneo por encima de los  15 æg/dl. La prevalencia de  los 
     niños  negros  de  las   comunidades  pobres  era  del   55%. 
     Actualmente se llevan a cabo investigaciones para conocer las 
     estimaciones nacionales de los niveles de plomo en niños.  Si 
     bien indudablemente  los niños  que  se encuentran  en  mayor 
     riesgo merecen toda la  atención, la exposición  a la que  se 
     encuentran todos los estratos sociales representa un problema 
     en la práctica  pediátrica. No cabe  duda que  todo niño  que 
     habita una  casa  que  tenga pintura  a  base  de  plomo,  se 
     encuentra en riesgo y este tipo de viviendas, así como  otras 
     fuentes de  exposición  se encuentran  a  todo lo  largo  del 
     territorio norteamericano y no,  como se pensaba,  únicamente 
     en las ciudades del Noreste.  La antigedad de la casa, y  no 
     la ubicación geográfica, constituye el mejor predictor de  la 
     presencia de pintura a base de plomo.(15) 
 
     TOXICIDAD 
 
     El plomo  se  absorbe  por ingestión  o  por  inhalación.  La 
     relación entre la exposición y los niveles de plomo sanguíneo 
     constituye un proceso  dinámico en el  cual el  plomo que  se 
     encuentra en la sangre representa el producto de exposiciones 
     recientes, excreción  y  equilibrio con  otros  tejidos.  Los 
     niños que tienen  deficiencias de  hierro, proteínas,  calcio 
     y/o zinc,  absorben con  mayor facilidad  el plomo,(16)  cuya 
     mayoría se almacena en los huesos. 
 
     En niveles altos en sangre (más de 70 æg/dl), el plomo  puede 
     ocasionar encefalopatía y  la muerte.  Los sobrevivientes  de 
     encefalopatías pueden ser víctimas de secuelas incapacitantes 
     durante el  resto de  su vida,  como convulsiones  y  retraso 
     mental.(17) La intoxicación por plomo afecta prácticamente  a 
     todos los órganos pero, sobre  todo, a los sistemas  nervioso 
     central y  periférico, los  riñones y  la sangre.(18)  En  la 
     figura 1  se  muestran  los  niveles  en  los  cuales  se  ha 
     notificado que ocurre la  intoxicación por plomo. Este  metal 
     interfiere con  las enzimas  que catalizan  la formación  del 
     grupo heme. Inhibe  el crecimiento pre  y postnatal(19-23)  y 
     afecta la  agudeza  auditiva.(24,25) El  plomo  ha  resultado 
     carcinogénico en  animales  de laboratorio  y  existe  cierta 
     evidencia de sus  propiedades carcinogénicas en  trabajadores 
     expuestos a este metal, aunque no en niños.(26) 
 
     Imagen 2

     A pesar  de  que  se  ha  reportado  daño  en  las  funciones
     cognitivas en niveles  superiores a los  10 æg/dl,  no se  ha 
     identificado un umbral. Los niveles inferiores a dicha  cifra 
     pueden ocasionar  un  impacto no  detectable  en un  niño  en 
     particular, pero  sí  puede  ser significativo  en  toda  una 
     población infantil. En diversos estudios se ha encontrado una 
     asociación  entre  los  niveles  de  plomo  y  el   desempeño 
     intelectual de  los  niños.(13,27-43)  En  una  investigación 
     dicha asociación resultó en un aumento del 4 al 16% de  niños 
     con deficiencias graves (CI inferior  a 80). En esa  muestra, 
     se esperaba que el 5% de  los niños tuviera un CI superior  a 
     125; sin  embargo, de  aquellos  que presentaron  niveles  de 
     plomo elevados,  ninguno rebasó  un  CI de  125.(27,28)  Este 
     conjunto de estudios se examinó por medio de meta-análisis  y 
     se encontró que la relación entre los niveles de plomo y  las 
     deficiencias en el CI eran notablemente  consistentes.(29-31) 
     En algunos estudios se encontró que por cada incremento de 10 
     æg/dl de  plomo  en sangre,  la  media  de CI  en  los  niños 
     disminuía de cuatro a siete puntos.(32,36,39,43-45) 
 
     Los  efectos  del  plomo  en  las  funciones  cognitivas   se 
     encuentran después de ajustar  por factores tales como  nivel 
     de inteligencia  de  los  padres,  condición  socioeconómica, 
     educación y  deficiencia  de  hierro.(13,46,47)  Si  bien  en 
     muchos de los  estudios previos sobre  exposición a plomo  en 
     dosis más  bajas  no  se manejaron  en  forma  adecuada  esos 
     factores, en  las  investigaciones  que se  han  publicado  a 
     partir de 1979 sí  se han tomado  en cuenta. No obstante,  en 
     algunos se  demostraron  los efectos  del  plomo como  en  el 
     estudio que realizaron Hansen y colaboradores con un grupo de 
     niños daneses  en los  cuales había  poca variabilidad  entre 
     ciertos factores como  pertenencia étnica,  nivel cultural  y 
     atención médica.(37,39,41) 
 
     Por otra parte, también  se han estudiado  los efectos de  la 
     exposición  a  plomo  en  niños  a  partir  del   nacimiento; 
     Bellinger y  colaboradores  hicieron un  seguimiento  de  una 
     cohorte de niños que nacieron en el Hospital para Mujeres  de 
     Boston (Boston Hospital for Women). La mayoría de los sujetos 
     procedía de familias blancas de clase media. Los puntajes del 
     cociente de la Escala  de Desarrollo Infantil Bayley  (Bayley 
     infant development scale), ajustados por covarianza a la edad 
     de tres años, fueron significativamente más bajos en aquellos 
     niños que  tuvieron  niveles  de plomo  sanguíneo  en  cordón 
     umbilical superiores a  los 10  æg/dl (media  14 æg/dl).  Los 
     niveles de plomo en sangre a los dos años de edad tuvieron un 
     efecto perceptible cuando los niños  llegaron a los 57  meses 
     de edad. Un  incremento del nivel  de plomo  sanguíneo de  10 
     æg/dl en  el rango  0-25 æg/dl  a los  24 meses  de edad,  se 
     asoció con  una  disminución  de  5.8  puntos  en  la  Escala 
     Revisada  de  Inteligencia  Infantil  de  Weschler  (Weschler 
     Intelligence Scale for Children-Revised).  A los 57 meses  de 
     edad, ya no era aparente,  en el desarrollo, el efecto de  la 
     exposición prenatal a plomo.(46) Diversos estudios llevados a 
     cabo en otras poblaciones han confirmado la asociación  entre 
     los niveles de plomo prenatales y el puntaje de la Escala  de 
     Desarrollo Infantil Bayley.(48-50) En  otros dos estudios  se 
     confirmó la posible importancia de los efectos de los niveles 
     de plomo  a  los  24  meses  de  edad,  sobre  las  funciones 
     cognitivas en los escolares.(51,52) Las exposiciones a  plomo 
     durante los dos primeros años  de vida representan un  riesgo 
     de  retrasos  constantes  en  el  desarrollo,  así  como   de 
     deficiencias en las funciones cognitivas. 
 
     Evidencias recientes sugieren que los efectos de exposiciones 
     tempranas a  plomo pueden  persistir.(53) Se  clasificó a  un 
     grupo de sujetos por  los niveles de  plomo en dientes en  el 
     primer y segundo años de  primaria y se les hizo  seguimiento 
     hasta la  edad  adulta.  En  este  estudio  se  encontró  que 
     aquéllos con niveles  altos de  plomo en  dientes durante  su 
     infancia, tuvieron  siete  veces  más  probabilidades  de  no 
     llegar a graduarse en la secundaria y seis veces más de tener 
     calificaciones  en  la  lectura  por  lo  menos  dos   grados 
     inferiores a lo esperado, después de ajustar por factores que 
     incluían  status  socioeconómico  y  CI  de  los  padres.(53) 
     Asimismo,  los  niños  tuvieron  un  ausentismo  más  marcado 
     durante el último año escolar, lugares más bajos, vocabulario 
     más limitado y puntos más  bajos en materia de  razonamiento, 
     además de  reacciones  más  lentas y  una  mala  coordinación 
     visual-motora. 
 
     FUENTES 
 
     La pintura con plomo es  la principal fuente de  intoxicación 
     infantil, ya que en la medida en que la pintura se  deteriora 
     o se cae,  el piso  y el polvo  de las  casas se  contaminan, 
     penetrando posteriormente al  organismo de  los niños  cuando 
     éstos se llevan las manos a la boca.(54) 
 
     Los niños también llegan a ingerir pedazos de pintura.  Antes 
     de 1955 gran parte de la pintura blanca para casas tenía  50% 
     de plomo y 50% de aceite de linaza. En 1955, los  fabricantes 
     adoptaron, voluntariamente, la norma  del 1% de contenido  de 
     plomo en este tipo de  pinturas, aunque se siguió  fabricando 
     aquélla  con  altos  contenidos  de  plomo.(55)  Por  ley  la 
     proporción de plomo permitida en la pintura se redujo, en dos 
     etapas, a 1%  en 1971  y, en 1977,  a 0.06%.  La pintura  con 
     plomo para fines no  residenciales se utiliza  ocasionalmente 
     para pintar  casas;  se calcula  que  se han  aplicado  cinco 
     millones   de   toneladas   de   plomo   en   las   viviendas 
     norteamericanas. Por otra parte, probablemente el 70% de  las 
     casas que se construyeron antes de 1960 tienen pintura a base 
     de  plomo.  Pero  resultan  más  peligrosas  las  3  800  000 
     viviendas en las cuales se está deteriorando y  desprendiendo 
     la pintura a  base de plomo,  y que  están habitadas por  dos 
     millones de niños de menos de seis años de edad.(18) 
 
     Los suelos no  contaminados tienen  concentraciones de  plomo 
     inferiores a 50  partes por millón  (ppm); los  que sí  están 
     contaminados en muchas  áreas urbanas, exceden  las 200  ppm. 
     Las zonas próximas a las minas de plomo, a las industrias que 
     emplean este metal y a las fundiciones, pueden tener  niveles 
     de contaminación del suelo superiores (hasta 60 000 ppm).(56) 
     En los Estados  Unidos, el empleo  de gasolina  con plomo  ha 
     lanzado unos 30 millones  de toneladas de  plomo al aire.  El 
     plomo en el polvo  de las casas  es una importante fuente  de 
     exposición y su origen se encuentra en la pintura, el suelo y 
     otras fuentes. 
 
     El agua  ácida  de  bajo  contenido  mineral  puede  lixiviar 
     grandes cantidades de plomo de las tuberías y soldaduras.(14) 
     Esto  es   particularmente  factible   cuando  el   agua   ha 
     permanecido estancada en las  tuberías por lapsos largos,  en 
     particular el agua  caliente. Aproximadamente el  16% de  las 
     instalaciones hidráulicas domésticas tiene concentraciones de 
     plomo que superan  el estándar de  los 20  æg/dl.(57) En  los 
     antiguos enfriadores  de agua,  así  como en  las  cafeteras, 
     todavía se pueden encontrar partes y soldaduras de plomo. Los 
     accesorios de  latón también  pueden estar  contaminados  con 
     plomo.(18) Se ha asociado el  agua contaminada con plomo  con 
     la  intoxicación   en   niños  alimentados   con   leche   de 
     fórmula.(58) 
 
     El plomo también puede contaminar los alimentos; el metal que 
     se encuentra en la tierra es absorbido a través de las raíces 
     de los vegetales y el plomo que se encuentra en la  atmósfera 
     puede caer en  las hojas de  los mismos.(18)  El plomo  puede 
     contaminar los alimentos durante su procesamiento: las  latas 
     con costuras soldadas pueden contaminar su contenido. En  los 
     Estados Unidos se han reemplazado,  a gran escala, las  latas 
     soldadas con envases  de aluminio sin  costura; sin  embargo, 
     algunas latas de gran capacidad de contenido, procedentes  de 
     otros  países,  todavía   presentan  costuras   soldadas.(18) 
     Existen otras formas  de contaminación como  el empleo de  la 
     cerámica  de  barro  vidriada  (en  especial  la  importada), 
     ciertos suplementos de calcio  "naturales" y la pintura  rojo 
     brillante y amarilla de las bolsas de pan.(18) 
 
     Otras  fuentes  de   plomo  las   constituyen  los   remedios 
     tradicionales de ciertas etnias (azarcón y greta que  emplean 
     los hispánicos y  pay-loo-ah los  del Sudeste  Asiático),(18) 
     los cosméticos de ojos (el khol de los musulmanes y el  surma 
     de los  hindúes), los  pasatiempos (p.e.,  la fabricación  de 
     cerámica vidriada, la pintura artística, el tiro al blanco) y 
     la ingestión accidental  de pequeños objetos  de plomo  (p.e. 
     plomadas para pesca y cortinas). Los sujetos que trabajan  en 
     la industria que emplea plomo pueden acarrear polvo de  plomo 
     en sus  ropas  o bien  exponer  a sus  hijos  al  permitirles 
     visitar su  lugar de  trabajo.(18)  La identificación  de  la 
     fuente de exposición  a plomo requiere  de la realización  de 
     una  historia  clínica  detallada  y,  generalmente,  de  una 
     revisión de la vivienda. 
 
     PREVENCION DE LA INTOXICACION POR PLOMO EN NIÑOS 
 
     Existen dos  formas básicas  de  evitar la  intoxicación:  la 
     eliminación del  plomo  en  el  ambiente  y  su  detección  o 
     tamizaje. 
 
     Eliminación del plomo en el ambiente infantil 
 
     Esta es la medida de  prevención más eficaz. En los casos  de 
     contaminación previa, la reducción de la fuente de exposición 
     implica la eliminación del plomo  o bien la modificación  del 
     entorno para  evitar que  el niño  entre en  contacto con  el 
     metal. La detección  de niños intoxicados  resulta útil  para 
     identificar las áreas donde se hace más necesaria la limpieza 
     ambiental y para prevenir otros casos de exposición. 
 
     Detección de plomo en niños 
 
     La  intoxicación  por  plomo   puede  evitarse  mediante   la 
     detección rutinaria, seguida  de programas  educativos y  del 
     manejo  de  casos.  En  1988,  la  Agencia  de  Registro   de 
     Enfermedades  y   Sustancias   Tóxicas  (Agency   for   Toxic 
     Substances and Disease  Registry) calculó que  había 250  000 
     niños con niveles de  plomo en sangre de  25 æg/dl o más,  de 
     los cuales sólo se pudieron identificar 12 000 gracias a  los 
     programas de detección.(18) Las medidas que se habían  tomado 
     anteriormente en  este  sentido resultaron  inadecuadas.  Por 
     ejemplo,  de  1987  a  1990  se  detectaron  anualmente,   en 
     California, menos de 100 niños que tenían niveles de plomo en 
     sangre > 25 æg/dl. Al  final de 1991 se decidió la  detección 
     de plomo en niños  de bajos recursos  y en los primeros  ocho 
     meses de 1992 se identificaron 707 casos.(59) A pesar de  que 
     los niveles  promedio han  disminuido en  todo el  territorio 
     norteamericano, siguen  siendo  comunes  las  exposiciones  a 
     plomo  resultantes   en  preocupantes   niveles  en   sangre, 
     inclusive en niños de familias  de clase media, que llegan  a 
     ser mucho  más  comunes  que  las  tasas  de  fenilcetonuria, 
     hipotiroidismo y galactosemia. 
 
     En  general  la  intoxicación   por  plomo  es   clínicamente 
     imperceptible; inclusive  la historia  clínica más  cuidadosa 
     puede pasar de largo ante muchas de las fuentes de exposición 
     a plomo comúnmente  conocidas. La historia  clínica no  puede 
     ofrecer  la  exactitud  de  una  prueba  de  sangre.  En  una 
     investigación  llevada  a  cabo  recientemente  en  una  zona 
     suburbana  que  se  pensaba   no  presentaría  problemas   de 
     intoxicación, el 20% de  los niños tuvo  niveles de plomo  en 
     sangre de 10 æg/dl o más.(60) 
 
     La toxicidad del  plomo está en  relación tanto  de la  dosis 
     como del tiempo de exposición. El papel del pediatra es el de 
     garantizar realmente que la  detección temprana y el  control 
     de la fuente de exposición puedan minimizar las consecuencias 
     sobre la capacidad  intelectual y la  conducta de cada  niño. 
     Los padres también pueden alarmarse si los pediatras no hacen 
     caso de su preocupación. Es necesario establecer, a la  mayor 
     brevedad, medidas  adecuadas  para detectar  y  eliminar  las 
     fuentes  de  exposición,  a  fin  de  asegurar  el  bienestar 
     emocional de las familias. 
 
     Desde los años setenta  se ha recurrido  a la medición de  la 
     protoporfirina eritrocitaria sanguínea (PE) para la detección 
     de plomo. Debido  a la baja  sensibilidad en  concentraciones 
     menores de plomo  en sangre  los CDC  recomendaron, en  1991, 
     recurrir a las muestras de plomo en sangre venosa en lugar de 
     la PE.(2,61) Se pueden hacer pruebas a partir de una  muestra 
     por punción en dedo, lo cual resulta más conveniente dese  el 
     punto de vista práctico. Sin embargo, este tipo de muestra se 
     contamina fácilmente con el plomo ambiental, incrementando la 
     tasa de falsos positivos, de  tal manera que una muestra  por 
     punción que exceda los 15 æg/dl habrá de confirmarse mediante 
     otra realizada  en  sangre  venosa. La  confiabilidad  de  la 
     muestra por  punción depende  de la  técnica empleada  y  los 
     problemas  serán  obvios  a  partir  de  la  tasa  de  falsos 
     positivos. En caso de disponer de muestras de plomo en sangre 
     venosa, éstas se  pueden emplear para  la detección  inicial. 
     Las pruebas  de laboratorio  para determinar  los niveles  de 
     plomo requieren de gran capacidad, misma que puede adquirirse 
     participando en los  programas que para  tal fin ofrecen  los 
     CDC. 
 
     La urgencia  y  el alcance  del  seguimiento dependen  de  la 
     clasificación del riesgo y de los niveles de plomo en  sangre 
     venosa confirmados. El primer  paso consiste en realizar  una 
     prueba confirmatoria del nivel de plomo en sangre venosa,  lo 
     cual  habrá  de  llevarse   a  cabo  inmediatamente  si   los 
     resultados de la detección superan los 70 æg/dl; o bien a las 
     48 horas, si los niveles se encuentran entre los 45 y los  69 
     æg/dl; a la semana si las cifras están entre 20 y 44 æg/dl; y 
     en un mes si  van de los  15 a los 19  æg/dl (cuadro II).  El 
     seguimiento individual de los niños se inicia con niveles  de 
     15 æg/dl y la valoración médica a los 20 æg/dl. 
 
                               CUADRO II 
       Calendarización sugerida para confirmar los resultados de 
     plomo en sangre capilar con las mediciones de plomo en sangre 
                               venosa(*) 
     ------------------------------------------------------------- 
      Niveles de plomo               Lapso en el que habrán 
      en sangre (æg/dl)        de obtenerse los niveles de plomo 
     ------------------------------------------------------------- 
            <10                           No se realiza 
           10-14                          No se realiza 
           15-19                          En un mes 
           20-44                          En una semana 
           45-69                          En 48 horas 
            _70                           Inmediatamente 
     ------------------------------------------------------------- 
     (*) Del CDCý 
 
     MANEJO Y TRATAMIENTO DE LOS NIVELES DE PLOMO EN SANGRE DE  10 
     æg/dl O MAS 
 
     Principios generales 
 
     En el cuadro I  se muestran el  tratamiento y el  seguimiento 
     recomendados por los  CDC.(2) El aspecto  más importante  del 
     tratamiento es la eliminación de la fuente de exposición. 
 
     Educación del paciente 
 
     El brindar información  a los  padres acerca  de las  fuentes 
     nutricionales  de  calcio,  hierro,   zinc  y  ascorbato   es 
     importante para  todos los  niños,  pero en  particular  para 
     aquellos que presentan niveles de plomo sanguíneo de 10 æg/dl 
     o más. Es necesario dirigir  la atención de los padres  hacia 
     las siguientes  medidas, a  fin de  evitar que  sus hijos  se 
     expongan al plomo: a) la eliminación de la pintura con plomo, 
     así como  la  renovación y  remodelación  de la  casa  deberá 
     llevarlas a cabo  personal entrenado y  con experiencia,  sin 
     que esté presente la familia y la vivienda deberá asearse  en 
     forma adecuada antes de volverla  a habitar; b) controlar  el 
     polvo y las partículas  de pintura; c)  evitar que los  niños 
     ingieran  polvo  o  sustancias   extrañas;  d)  en  caso   de 
     desempeñar algún trabajo  en el que  esté presente el  plomo, 
     cambiarse la  ropa y  lavarse antes  de regresar  a casa;  e) 
     evitar el  empleo de  plomo cerca  de la  casa por  cualquier 
     propósito o pasatiempo; f) lavarse las manos; y, g) beber  el 
     agua de la llave fría,  empleando sobre todo esta agua en  la 
     preparación de  la leche  de fórmula.  En los  organismos  de 
     salud  pública,  así  como  en  la  declaración  de  los  cdc 
     "Prevenir la  intoxicación  por  plomo  en  niños"(2)  existe 
     información disponible al respecto. 
 
     Tratamiento nutricional 
 
     Los  niños  con  deficiencias  de  hierro,  calcio,  zinc   y 
     ascorbato tienen mayor disposición a absorber y/o retener  el 
     plomo que  ingieren.(62)  La  grasa de  los  alimentos  puede 
     favorecer  la  absorción  de  plomo.(63)  Es  importante   el 
     tratamiento de la deficiencia de  hierro en todos los  niños, 
     pero en especial en aquellos  que presentan niveles de  plomo 
     sanguíneo de 10 æg/dl o más. 
 
     Intervención ambiental 
 
     En el caso de niveles de  plomo sanguíneo de 15 æg/dl o  más, 
     persistentes, o de 20 æg/dl confirmados en sangre venosa,  el 
     paciente  habrá  de  ser  referido  con  el  fin  de  que  se 
     investiguen  las  condiciones  ambientales  en  las  que   se 
     encuentra el  niño  y se  saneen.  Es necesario  informar  al 
     organismo de salud  pública local  y la  atención deberá  ser 
     coordinada.  Los  organismos  de  salud  pública   mantendrán 
     informado  al  pediatra  acerca  de  los  resultados  de   la 
     investigación. 
 
     EVALUACION MEDICA Y MANEJO DE LOS NIVELES DE PLOMO EN  SANGRE 
     CONFIRMADOS DE 20 æg/dl Y MAS 
 
     Historia clínica 
 
     Los médicos deberán investigar  acerca del tipo de  vivienda, 
     la condición de  la pintura,  el hábito  de pica,  el uso  de 
     remedios propios  de  otras  etnias, el  empleo  de  cerámica 
     vidriada, los pasatiempos y la ocupación de los padres. 
 
     Hierro 
 
     Es necesario evaluar las deficiencias de hierro de los  niños 
     con niveles elevados de plomo  en sangre ya que pueden  darse 
     sin que exista  anemia. Un nivel  de ferritina  en suero  por 
     debajo de los  12 æg/dl, o  bien una proporción  anormalmente 
     baja de hierro sérico con  respecto a la capacidad de  enlace 
     del  hierro,  constituye  el  indicador  más  específico   de 
     deficiencia férrica.(64) 
 
     Otros procedimientos de diagnóstico 
 
     Existen muchas  pruebas  para detectar  la  intoxicación  por 
     plomo que son innecesarias. La radiografía abdominal es  útil 
     sólo en aquellos casos  de ingestión elevada  del metal o  de 
     inusual persistencia de valores elevados de plomo en  sangre. 
     Las líneas  de  plomo  en las  radiografías  de  hueso  y  el 
     punteado basófilo  de los  eritrocitos pueden  asociarse  con 
     exposición crónica a  niveles elevados,  pero también  pueden 
     resultar negativos aun en presencia de graves exposiciones  a 
     plomo. Dado que las pruebas de pelo y uñas están expuestas  a 
     la  contaminación   ambiental   externa,  resultan   en   una 
     estimación poco confiable del contenido de metal en el cuerpo 
     y no se recomiendan. 
 
     Pruebas de seguimiento 
 
     Las mediciones seriadas de los  niveles de plomo son las  que 
     proporcionan la información más  confiable de la  exposición. 
     Los   lineamientos   de   los   CDC   (cuadro   I)    indican 
     recomendaciones en cuanto a la periodicidad de las pruebas de 
     seguimiento en los niños que tienen niveles elevados de plomo 
     en sangre. 
 
     Determinaciones en otros niños 
 
     Es necesario realizar  pruebas en  los niños  que habitan  la 
     misma vivienda  que  aquel  que  presenta  niveles  de  plomo 
     sanguíneo más allá de los  20 æg/dl, cuando se piensa que  la 
     fuente de  exposición se  encuentra en  la casa.  En caso  de 
     detectar contaminación  por plomo  en otros  sitios como  las 
     guarderías, escuelas,  sitios de  juego o  las casas  de  las 
     personas encargadas  de cuidar  a los  niños, será  necesario 
     realizar pruebas  en  los  niños que  se  encuentran  en  ese 
     entorno. 
 
     Terapia por quelación 
 
     La quelación no es recomendable  en los casos con niveles  de 
     plomo inferiores a los 25 æg/dl. Ha quedado demostrado que el 
     nivel de plomo  en sangre  se reduce  mediante la  quelación, 
     pero no se  tienen datos con  respecto a  la prevención o  el 
     mejoramiento  en  los  casos  de  retraso  en  las  funciones 
     cognitivas. No se  trata de  una medida  de sustitución  para 
     proteger al niño de la fuente de exposición. Si el médico  no 
     tiene experiencia en  el tratamiento de  la intoxicación  por 
     plomo, es  recomendable  hacer  otra consulta  o  referir  al 
     paciente cuando se considera conveniente la terapia  quelante 
     y en áreas en donde existen "programas contra el plomo". 
 
     Existen cuatro agentes  quelantes: la sal  sódica de  etilen- 
     diamino-tetracetato (CaNaEDTA), el  BAL, la penicilamina-D  y 
     el succimer.(2) La  quelación acelera  la excreción  urinaria 
     del plomo.(65) La mayoría de los riesgos concomitantes de  la 
     quelación se asocian con la excreción, al mismo tiempo que el 
     plomo, de  metales básicos  (en especial  calcio, magnesio  y 
     zinc).  La   penicilamina-D  ocasiona   los  mismos   efectos 
     secundarios que otras penicilinas. El  BAL y el succimer  son 
     mercaptanos y el BAL y la CaNaEDTA son nefrotóxicos. 
 
     La práctica común ha sido la de someter a terapia quelante  a 
     los niños con niveles de plomo en sangre de 45 æg/dl o más  y 
     de vigilar y  considerar la  posibilidad de  recurrir a  esta 
     terapia en los  casos en que  los niveles son  de 25 æg/dl  o 
     más.(65) En niveles de plomo  en sangre por debajo de los  70 
     æg/dl, cuando la  terapia quelante se  justifica, se  emplean 
     los siguientes productos en niños: CaNaEDTA, penicilamina-D y 
     succimer. La penicilamina-D no está catalogada para usarse en 
     la intoxicación  por  plomo  y la  descripción  del  succimer 
     especifica su uso en aquellos casos donde los niveles superan 
     los 45 æg/dl.(2) Cuando los niveles en sangre son de 70 æg/dl 
     o más, generalmente se recomienda el tratamiento que  combina 
     CaNaEDTA  y  BAL.(65)  Cuando  el  niño  presenta  signos  de 
     encefalopatía el tratamiento debe aplicarse en una unidad  de 
     terapia intensiva. Los agentes de quelación pueden  estimular 
     considerablemente   la   absorción   de   plomo   de   tracto 
     gastrointestinal.(61)   Estas   terapias   pueden    resultar 
     peligrosas si no se retira al niño de la fuente de exposición 
     a plomo.(2)  Es  posible  que  se  requiera  hospitalizar  al 
     paciente en las etapas  iniciales del tratamiento, cuando  no 
     se  han  establecido  las   medidas  tanto  para  evitar   la 
     exposición al  metal,  como para  garantizar  la  observancia 
     absoluta del  tratamiento y  el seguimiento.  Por esta  razón 
     resulta más  adecuado administrar  por vía  oral los  agentes 
     succimer y penicilamina-D en pacientes ambulatorios  mientras 
     no se tomen medidas  para reducir la  exposición al plomo  en 
     que se encuentra el niño. 
 
     CONCLUSIONES 
 
     La exposición infantil al plomo  sigue siendo un problema  de 
     salud pública; no  se trata de  una enfermedad  propia de  la 
     pobreza o  de las  minorías étnicas,  ni es  el resultado  de 
     prácticas de crianza erróneas. El "problema del plomo" se  ha 
     reducido, pero no ha quedado resuelto, y a pesar de las leyes 
     que prohiben el  plomo en la  gasolina y  en la pintura,  los 
     riesgos de  exposición  persisten.  El problema  no  ha  sido 
     entendido en su  totalidad, de  tal manera  que una  solución 
     fácil es imposible.  Resultará caro el  esfuerzo conjunto  de 
     las instituciones  de  salud pública,  protección  ambiental, 
     vivienda y  de los  pediatras,  pero es  la única  manera  de 
     erradicar esta enfermedad prevenible. Hasta que no se elimine 
     la  intoxicación  por  plomo,  los  programas  de   detección 
     seguirán siendo necesarios.  Las recomendaciones  mencionadas 
     anteriormente se  orientan  a  la  necesidad  de  métodos  de 
     detección  más   aceptables,  así   como  de   programas   de 
     seguimiento y de saneamiento más radicales. 
 
     RECOMENDACIONES DE LA ANP PARA LOS PEDIATRAS 
 
     1. Orientación previa: los pediatras deben orientar y  educar 
     en forma preventiva a los padres, proporcionando  información 
     acerca de: 
 
     - Fomentar un ambiente  y prácticas ocupacionales seguros  de 
     tal forma que  los padres  puedan prevenir  la exposición  al 
     plomo en sus  hijos. Lo  anterior incluiría  contacto con  el 
     metal durante el desempeño de algún pasatiempo o mediante  la 
     ropa de trabajo contaminada. 
 
     - El riesgo que implica la costumbre de los niños de llevarse 
     las manos a la boca y otras fuentes similares de exposición a 
     plomo (pintura, polvo en la  casa, el piso, el agua  potable, 
     etc.) 
 
     - Orientación acerca de  las medidas generales de  prevención 
     (higiene, nutrición). 
 
     - El  alto  riesgo que  corren  los niños  con  problemas  de 
     desarrollo que a menudo  tienen el hábito  de la pica y  que, 
     dadas sus condiciones, son los menos indicados para exponerse 
     a perder  cualquier habilidad  cognitiva  o de  conducta  que 
     posean. 
 
     2. Detección de plomo en sangre: el personal de los servicios 
     pediátricos debe orientar  aún más sus  actividades hacia  la 
     detección de niños expuestos al plomo. La detección de  plomo 
     en sangre  deberá  formar parte  de  la vigilancia  de  salud 
     rutinaria en los niños, lo cual puede lograrse facilitando el 
     acceso de los  niños a los  servicios de  salud. Dado que  el 
     plomo es ubicuo en  el ambiente en  los Estados Unidos,  este 
     tamizaje deberá iniciarse a la edad de 9 a 12 meses y, de ser 
     posible, repetirse  a  los 24  meses  de edad.  Los  CDC  han 
     establecido la posibilidad de que existan comunidades de bajo 
     riesgo que  no  requieran tamizaje;  sin  embargo no  se  han 
     desarrollado lineamientos para poder determinar el riesgo  de 
     una comunidad. En  la medida en  que se  obtengan más  datos, 
     podrá evidenciarse  que  existen  sitios  donde  resulte  más 
     adecuada la detección selectiva de niños que la de rutina. En 
     general  no   existen,   a   nivel   nacional,   laboratorios 
     adecuadamente capacitados para detectar a cada niño;  empero, 
     la necesidad  de fomentar  la detección  deberá generar  esos 
     recursos. 
 
     3. Indicaciones de orden clínico  para las pruebas de  plomo: 
     es necesario realizar un recuento de posibles exposiciones  a 
     plomo en las visitas de  supervisión médica en las edades  de 
     seis  meses  a  seis  años,  mediante  preguntas  específicas 
     (cuadro III). Las relativas a  los riesgos identifican a  los 
     niños que se  encuentran en alto  riesgo y  cuyos niveles  de 
     plomo en  sangre  deberán verificarse  con  mayor  frecuencia 
     (cuadro I). Es necesario tomar en cuenta la intoxicación  por 
     plomo al  evaluar  las  siguientes  manifestaciones,  ya  sea 
     porque el plomo puede  ocasionarlas o porque las  condiciones 
     pueden asociarse con ingestión aumentada de plomo: retraso en 
     el desarrollo;  problemas de  aprendizaje; trastornos  de  la 
     conducta; autismo; convulsiones; anemia debida a  deficiencia 
     de hierro;  infecciones  debidas  a  parasitosis  intestinal; 
     problemas  del   lenguaje  y   de  la   capacidad   auditiva; 
     encefalopatía;  vómito   recurrente;   y,   dolor   abdominal 
     recurrente. 
 
                              CUADRO III 
      Estimación del riesgo de exposición a plomo en altas dosis: 
                        cuestionario muestra(*) 
     ------------------------------------------------------------- 
     Su niño.... 
 
     1. ¨Vive  o  visita  regularmente casas en las que la pintura 
        esté descarapelándose y que se construyeron antes de 1960? 
        Esto puede  incluir  guarderías,  escuelas,  la casa de la 
        persona que lo cuida o de parientes, etcétera. 
     2. ¨Vive  o  regularmente visita una casa construida antes de 
        1960,  remodelada  recientemente,  o  con  remodelación en 
        proceso o en planes de renovación? 
     3. ¨Tiene  algún hermano(a), compañero de juego o de vivienda 
        que  está  siendo  seguido  o tratado por intoxicación con 
        plomo (esto es, plomo en sangre _ 15 æg/dl)? 
     4. ¨Vive  con  un  adulto cuyo trabajo o pasatiempo involucre 
        exposición a plomo? 
     5. ¨Vive  cerca  de  una  fundidora,  planta  de reciclaje de 
        baterías o alguna otra industria que libere plomo? 
     ------------------------------------------------------------- 
     (*) Del CDCý 
 
     RECOMENDACIONES AL GOBIERNO 
 
     1. Seguimiento a través de  organismos de salud pública y  de 
     vivienda. Las pruebas de plomo que se llevan a cabo en  niños 
     resultan vanas cuando no  existen programas de salud  pública 
     ambiente, así como el seguimiento  de cada caso. El  gobierno 
     deberá establecer y financiar este tipo de programas. 
 
     Los programas  de detección  de plomo  en las  zonas de  alto 
     riesgo deberán  integrarse  con otras  actividades  de  salud 
     pública. 
 
     2. Saneamiento ambiental. La ANP está a favor de las  medidas 
     y acciones que  los organismos de  protección ambiental y  de 
     vivienda lleven a cabo  para eliminar el  plomo tanto de  las 
     zonas residenciales como  de otras áreas  donde los niños  se 
     encuentren en riesgo de  exposición. Es necesario contar  con 
     inspectores  y  trabajadores  con  el  adiestramiento  y   la 
     certificación necesarios,  así  como  con  los  programas  de 
     entrenamiento aprobados,  a  fin  de  no  crear  más  riesgos 
     relacionados con  el plomo.  Los  departamentos de  salud  de 
     algunos estados cuentan con listas de expertos y contratistas 
     certificados.  Por  otra  parte,  es  necesario   desarrollar 
     tecnologías económicas y seguras  para eliminar el plomo,  de 
     tal  manera  que  las  acciones  de  prevención  básica  sean 
     convenientes desde el punto de vista costo-efectividad. 
 
     3. Reducción de nuevas fuentes de contaminación por plomo  en 
     el entorno. La ANP está a favor de toda legislación  mediante 
     la cual se busque reducir el ingreso de plomo en el  ambiente 
     en general. 
 
     4. Identificación de áreas  con riesgos de contaminación  por 
     plomo.  Se  requiere  de   más  información  acerca  de   los 
     porcentajes  de  niveles  elevados  de  plomo  en  sangre  en 
     comunidades específicas. La ANP fomenta que el gobierno lleve 
     a cabo investigaciones orientadas en áreas pequeñas a fin  de 
     determinar si es  necesario el  tamizaje de  plomo, así  como 
     para saber  si  las  acciones para  erradicar  el  plomo  han 
     resultado positivas. Un mejor conocimiento de la distribución 
     de  la  intoxicación  por  plomo  permitiría  llevar  a  cabo 
     acciones de tamizaje exitosas. 
 
     5.  Investigación  para  desarrollar  pruebas  de  plomo  más 
     eficaces. Existe una urgente necesidad de contar con  pruebas 
     de niveles de plomo  y de intoxicación  más eficaces y  menos 
     invasivas.  La  prueba  ideal   podría  aplicarse  en   forma 
     rutinaria en pacientes  ambulatorios, ser económica,  rápida, 
     sensible, resistente a la contaminación y confiable. 
 
     6. La  intoxicación  por  plomo  debe  formar  parte  de  los 
     padecimientos que se notifican a los CDC. La ANP está a favor 
     de que  los laboratorios,  a  nivel nacional,  notifiquen  la 
     intoxicación por plomo. 
 
     7. Fomento de los estudios clínicos. La ANP recomienda que se 
     lleven a cabo  más investigaciones para  conocer el grado  de 
     efectividad de diversas estrategias para prevenir y tratar la 
     intoxicación por plomo,  así como la  comparación de  métodos 
     para eliminar este  metal de las  viviendas y  llevar a  cabo 
     pruebas  clínicas  controladas  con  agentes  quelantes,  con 
     seguimiento de largo plazo. 
 
     8. Actualización periódica  de las recomendaciones  relativas 
     al  tamizaje.  Es  necesario  que  los  CDC  lleven  a   cabo 
     investigaciones acerca  de la  eficacia de  la detección  del 
     plomo y que estén al tanto de la producción bibliográfica  al 
     respecto, con  el  objeto  de asegurar  que  el  tamizaje  se 
     efectúe en la forma que  garantice mayor protección desde  el 
     punto de vista  de la  salud pública  y que,  además, sea  la 
     menos  invasiva  y   la  mejor  desde   el  punto  de   vista 
     costo-efectividad. En  particular,  es necesario  estudiar  y 
     evaluar las  cuestiones relativas  al riesgo,  así como,  las 
     recomendaciones sobre  la  frecuencia  del  seguimiento.  Las 
     recomendaciones relativas  a la  detección deben  reevaluarse 
     sobre todo  a  la  luz de  las  investigaciones  que  se  han 
     publicado desde los lineamientos de 1991. 
 
     9. Financiamiento  adecuado de  las pruebas  de tamizaje.  El 
     Departamento de Salud y  Servicios Humanos debe  reconsiderar 
     su decisión  de seguir  empleando la  obsoleta prueba  de  la 
     protoporfirina eritrocitaria en los niños que cuentan con  el 
     seguro Medicaid  y, en  su lugar,  cubrir los  gastos de  las 
     pruebas  de  plomo  en  sangre.  El  Programa  de  Detección, 
     Diagnóstico  y  Tratamiento   Temprano  y  Periódico   (Early 
     Periodic Screening,  Diagnosis  and Treatment  Program)  debe 
     incluir la prueba de plomo en sangre como un elemento que  se 
     facture por separado, a nivel nacional. 
 
     REFERENCIAS 
 
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