Nací
en la Provincia Constitucional del Callao, un primero de Julio de 1925.
Me apellido Ralli por mi padre griego, Cupani por mi madre, medio griega;
mi nombre: AQUILES.
Mi padre vino buscando la "america" y anclo en Lima con su sastrería
"Atenas" en la calle Mercaderes. Mis años de infancia
los viví en el barrio de la Magdalena Nueva o del Mar. Allí
de pequeño garabateaba las veredas con tizas que arrancaba de las
paredes cuando era un rapaz que apenas daba mis primeros pasos en Ia vida,
como lo dijera una vez el poeta amigo Luis Valle Goycochea.
Realicé mis primeros estudios en una escuelita del Estado, único
centro educativo que había en ese lugar, de donde guardo gratos
recuerdos del director, profesores y compañeros de aulas. El tiempo
que paso en ese plantel ha influido en muchos de mis cuadros, añoranza
de guardapolvo blanco, el cartón, la pizarra y compañeros
castigados en un rincón.
En esos tiempos hacia copias de héroes, futbolistas, artistas de
cine que sacaba de periódicos y revistas. Después, copiaba
de famosos pintores como El Greco, Murillo y Rafael. Más tarde,
en mi adolescencia, decidí ser pintor.
Una mañana del mes de marzo de 1943, mi madre me matriculó
en la Escuela de Bellas Artes, solo tres meses estuve en ese lugar, ya
que en julio, el director de la Escuela, Don José Sabogal, tuvo
que dejar la dirección por tal motivo suspendieron las clases varios
meses, sin embargo nos seguimos reuniendo y es así que decidimos
crear una agrupación y le pusimos de nombre "Asociación
del 43". Quedaba en Ia calle 6 de Agosto y, después de algunos
meses se trasladó a la Av. Arenales Cdra. 20. Allí iba yo
casi todos los Díaz y realizaba dibujos, al carbón, de bodegones.
Los sábados y domingos, y algunas tardes de la semana, salía
al campo con el pintor Gamaniel Palomino que había abandonado la
Escuela en el quinto año de estudios, uniéndose a Ia protesta.
Fue él, Gamaniel, el que me animó a iniciar estudios de
pintura y me hizo conocer rincones de la vieja Lima, sacando apuntes cuando
Lima era la silenciosa y tranquila ciudad "sin ambulantes".
Íbamos a conciertos del Campo de Marte los domingos, conferencias
y exposiciones los días de semana y, también, comencé
a leer libros que me prestaba, también a comprar los autores que
me recomendaba.
En la "Asociación del 43" conocí a José
Sabogal y Julia Codesido, quienes más tarde llegarían a
ser mis maestros. En ese local, al año siguiente -1944-, se realizó
una muestra de los trabajos realizados durante todo el tiempo; yo, había
hecho varios bodegones, un perfil de mujer y algunos bocetos de rincones
limeños. Recuerdo que Julia Codesido se acercó y habló:
"que bueno que está esto, este chico tiene muchas cualidades".
Le dijo a Sabogal que también llegaba a observar mis primeras obras
y fue allí que me invitaron a concurrir a sus talleres.
En el jirón Cusco quedaba el estudio de Julia Codesido y el del
maestro Sabogal en la calle Bejarano. Allí, al lado de ellos, me
fui formando, como lo hacían los pintores del renacimiento.
Mi primera exposición individual la realicé en la ahora
desaparecida Galería de Lima en 1948. Al año siguiente en
la Sociedad Cultural INSULA de Miraflores, y cuatro años más
tarde en la Galería San Marcos, Vigente en aquel tiempo.
Cuando murió Sabogal en 1956, yo ya sabia lo que era lo bueno y
lo malo en la pintura; fue Sabogal el que alumbró mi camino y me
hizo ver lo maravilloso que es el Perú y aprendí a pintar
esos temas que la gente llama "indigenismo", pintura local,
pintura peruana, pintura nuestra.
Así he seguido trabajando sin descanso estos años donde
he realizado distintas facetas; viejas beatas en mis comienzos; flores,
gallos de pelea, pintura local, bodegones y, lo que más siento
y he desarrollado, las escenas infantiles.
Sabogal fue motejado de indigenista porque amo a su país, su paisaje
y su gente. A mi, me siguen llamando indigenista, por la única
razón de haber sido alumno de él.
Aquiles RalIi
1985